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Lo que no sé sobre sexting

Práctica cada vez más popular entre los adolescentes.

Sexting se refiere al envío de mensajes sexuales, eróticos o pornográficos, por medio de teléfonos móviles. Inicialmente hacía referencia únicamente al envío de SMS de naturaleza sexual, pero después comenzó a aludir también al envío de material pornográfico (fotos y vídeos) a través de teléfonos móviles y ordenadores.​ En español también se denomina “sexteo”.

Los adolescentes siempre están conectados, viven sus vidas en línea y a los ojos de todos. Comparten fotos en Instagram, twitean y envían mensajes sin parar. Pero la mayoría de las veces ni siquiera se dan cuenta de que lo que están compartiendo puede afectar a sus vidas. Estos son algunos de los riesgos de practicar sexting.

Se considera pornografía infantil

Si las fotografías de desnudos o semidesnudos involucran a menores, se considera pornografía infantil en muchos países. En algunos de ellos el intercambio de fotos de menores desnudos se considera un delito grave, incluso cuando las fotos se comparten con consentimiento.

El adolescente que comparte la foto puede ser acusado de difundir pornografía infantil. La persona que la recibe puede ser acusada de posesión de pornografía infantil, incluso cuando esta persona no haya solicitado el envío de la foto. Además, los adolescentes pueden ser acusados como delincuentes sexuales por enviar o poseer fotos sexualmente explícitas de otros adolescentes.

Practicarlo te lleva al acoso sexual

Una foto compartida entre dos personas puede convertirse rápidamente en un fenómeno viral. Al subir una imagen a la red, pierdes todo el control sobre ella. Los demás podrán usarla como quieran. Pueden usarla para intimidarte sexualmente, hacer suposiciones sobre tu disposición a participar en actividades sexuales, cuestionar tu reputación, o si cae en manos de un acosador cibernético usar tu foto para hacerse pasar por ti y publicar comentarios inapropiados.

Es la puerta de entrada para los depredadores sexuales

Aunque una imagen generalmente está destinada solamente a los ojos de una persona, no podemos controlar quién ve la foto una vez que se envía. Existen numerosos casos en los que un adolescente envía una foto provocativa a otra persona y luego descubre que esta foto se ha transmitido e incluso se ha compartido en línea.

Cuando la foto se hace pública, no hay forma de controlar a la audiencia, por lo que llegará también a los depredadores sexuales.


Un 31% de los menores de 16 años recibe fotos de contenido sexual.

Existe el riesgo de chantaje

Se han dado casos en los que el destinatario de la imagen amenaza con avergonzar públicamente al remitente, a menos que cumpla con las exigencias demandadas. Muchos adolescentes acceden a estas peticiones ya que están demasiado avergonzados para pedir ayuda.

Las fotos no desaparecen nunca

La mayoría creemos que una foto enviada por mensaje de texto o correo electrónico solo podrá ser vista por el destinatario. Pero una vez que mandas las imágenes quedan fuera de tu control y se pueden compartir, copiar y publicar.

Practicarlo puede arruinar tu reputación

No es buena idea que envíes mensajes sexualmente explícitos a otra persona, sea cual sea la relación que tenéis. Aparte de los riesgos legales y los riesgos del ciberacoso, fotos como estas pueden arruinar tu reputación. Si la relación que hoy mantienes, mañana termina, tu ex pareja podrá compartir las fotos o incluso hacerlas públicas como venganza.

El resultado final es la humillación y la vergüenza, además de terminar con tu reputación en línea, especialmente si tus futuras parejas acceden a esta información años más tarde.

Si recibes un sexto, debes borrarlo de inmediato.

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