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Las torturas más crueles de la Santa Inquisición

Santa Inquisición Tortura

La brutal imaginación de los torturadores de la inquisición.

La Santa Inquisición fue creada en el siglo XIII y combatió a los herejes durante más de seis siglos.

Tuvo su apogeo y cometió sus mayores barbaries durante la Edad Media. Se la recuerda por su intolerancia y por el uso de instrumentos de tortura capaces de arrancar confesiones a presuntos blasfemos, brujas y también a homosexuales.

Las torturas más duras de la Inquisición en España fueron estas:

El potro

Tortura Inquisición
Tortura Inquisición

Está considerada como una de las máquinas de tormento más populares de la Edad Media.

Para causar el mayor dolor posible se ponía al preso sobre una mesa con cuatro cuerdas para atar sus brazos y piernas. Las cuerdas sujetadas a las muñecas estaban fijas a la mesa y las de las piernas se enrollaban en un cilindro giratorio. Cada movimiento giratorio de la rueda suponía una extensión de los miembros. El dolor que producía era insufrible y podía provocar el desmembramiento de las extremidades.

La víctima podía llegar a ser estirada hasta 30 centímetros y además podían recibir otros castigos al tiempo como quemar sus costados.

El torturador daba vueltas al cilindro hasta que los huesos eran dislocados con un ruido fuerte, causado por los cartílagos, ligamentos y huesos que se rompían. Si el torturador seguía, las piernas y los brazos eran arrancados del cuerpo.

Pera vaginal, oral o anal

Este instrumento tenía forma estrecha en una punta y ancho en otra y se introducía en la boca, la vagina o el ano de la víctima. La oral se aplicaba a predicadores heréticos y reos heterodoxos; la vaginal a mujeres por acusadas de mantener relaciones con Satanás o con alguno de sus familiares, y la anal, a los “homosexuales pasivos”. Una vez en el interior, se iba abriendo mediante un tornillo provocando un tremendo dolor.

La cavidad resultaba irremediablemente dañada, casi siempre ocasionando la muerte. Además del dolor que causaba cuando se abría, en sus paredes contaba con púas que desgarraban el interior de la boca, la vagina o el ano provocando hemorragias.

La doncella de hierro

Tortura Inquisición
Tortura Inquisición

Este era uno de los más crueles castigos. Para llevar a cabo la tortura se introducía a la víctima en un sarcófago con forma humana con dos puertas. Tenía varios pinchos metálicos en su interior que, cuando se cerraba el ataúd, se clavaban en la carne del reo. Estas dagas gigantescas no mataban, aunque causaban un dolor insoportable y hacían que se desangrase.

La primera muerte por La Doncella de Hierro sucedió el 14 de agosto de 1515, siendo la víctima un falsificador. Las puntas le penetraron en los brazos, en las piernas, en la barriga, en el pecho, en la vejiga, en los ojos, en los hombros y en las nalgas, pero no tanto como para matarlo, y así permaneció durante dos días, después de los cuales murió.

Tormento del agua

Tortura Inquisición
Tortura Inquisición

La versión más básica consistía en tumbar a la víctima sobre una mesa y tras ser atado de las manos y los pies, se le tapaban las fosas nasales y, se le introducía una pieza de metal en la boca para evitar que la cerrase. Después se le introducía líquido provocando una sensación de ahogamiento insoportable que en muchos casos hacía perder el conocimiento al torturado. La muerte ocurría usualmente por distensión o ruptura del estómago.

La garrucha

Tortura Inquisición
Tortura Inquisición

Consistía en atar las manos del reo por detrás de su espalda. A continuación, se le alzaba a varios metros del suelo tirando de sus muñecas. Una vez en alto, se le dejaba caer. La longitud de la cuerda estaba calculada para que no se golpeara con el suelo, pero la sacudida le descoyuntaba.

La cuna de Judas

Tortura Inquisición
Tortura Inquisición

Este aparato estaba formado por dos elementos. El primero era un sistema de poleas que permitía alzar a una persona en el aire. El segundo, una pequeña pirámide de madera cuya punta estaba sumamente afilada. El tormento consistía en elevar a la víctima y después dejarla caer repetidamente y con fuerza sobre la base del artefacto para que su ano, vagina o escroto se desgarrasen.

El aplasta pulgares

Instrumento metálico de origen veneciano en el que se introducían dedos de manos y pies. A un tornillo se le daban varias vueltas presionando los dedos que acaban destrozados. Utensilio sencillo, pero extremadamente doloroso.

La sierra

Tortura Inquisición
Tortura Inquisición

Normalmente estaba reservado para mujeres que “hubiesen sido preñadas por Satanás”. Para lograr acabar con el feto demoníaco en su interior, los torturadores colgaban a la mujer boca abajo con el ano abierto y la serraban hasta llegar al vientre. Debido a la posición, el cerebro mantenía oxigenación y se impedía la pérdida general de sangre. Por ello, la víctima no perdía la consciencia hasta llegar al pecho.

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